Grecia y la amenaza fascista contra el movimiento obrero

La noche del 18 de septiembre en el barrio obrero de Keratsini (Atenas) el cantante de rap Pavlo Fryssas, conocido por sus letras combativas y antifascistas y su militancia de izquierdas, era asesinado a sangre fría y en presencia de la policía motorizada por un matón de los grupos de choque (o “camisas negras”) de Amanecer Dorado de dos puñaladas, una en el corazón y otra en el abdomen en forma de “L” invertida. Según los médicos que le atendieron se trata del “asesinato de un profesional”.

 

La reacción social no se hizo esperar. Entre la noche del 18 y el día 19 de septiembre hubo 26 manifestaciones: miles se concentraron en el barrio donde se produjo el asesinato, también en Exarchia, en el centro de Atenas y en otras ciudades importantes, como Patras o Tesalónica, a pesar de la represión policial. La Unión de Doctores Hospitalarios de Atenas y El Pireo denunció el día 19 que: “…31 manifestantes llegaron [al hospital general Tzanio] con golpes en la cabeza. (…) informaron de golpes con porras, cascos, escudos y patadas de los equipos de Delta y Dias (policía motorizada) y de piedras lanzadas desde el lado de la policía contra los manifestantes, apuntando a la cabeza, por miembros de AD. (…) Instamos a que se detenga la política de intensificación de la represión estatal y paraestatal”.
Por primera vez en mucho tiempo los dirigentes de los principales sindicatos junto a los partidos de la izquierda convocaron una manifestación antifascista el 25 de septiembre en Atenas en la que participaron decenas de miles de trabajadores y jóvenes exigiendo el cierre de las sedes de Amanecer Dorado.

Nueva Democracia no va a luchar contra el fascismo

En un clima de enorme tensión social, donde se está produciendo una nueva oleada huelguística contra los recortes1, que este asesinato político quedara impune podía incendiar aún más el ya caldeado ambiente y provocar una nueva crisis política que terminara echando abajo al débil y desgastado gobierno de coalición entre Nueva Democracia y PASOK encabezado por Samarás (ND). Esta perspectiva ha llevado a la burguesía griega a dar un giro y lanzarse a una campaña contra Amanecer Dorado. El objetivo no es la defensa de la “democracia”, sino tratar de mantener el control y la estabilidad del más que desacreditado régimen burgués. 
Así, se han producido más de 30 detenciones de dirigentes de Amanecer Dorado, entre ellos un tercio de su grupo parlamentario2, acusados de formar parte de una “organización criminal” y de diez asesinatos, en tentativa o comisión, agresiones, ataques con explosivos y delitos financieros. A la vez que se ha abierto una investigación interna en la policía, en la que se han producido decenas de dimisiones, destituciones, traslados, etc. De esta manera pretenden reconducir la situación, intentan lavarse la cara y hacer una pequeña purga de los sectores más descontrolados.

La impunidad de la ultraderecha

El asesinato de Fryssas no es el primero, pero ha sido la gota que ha colmado el vaso. Ha escenificado el grado de envalentonamiento alcanzado por las bandas fascistas —esta vez se han atrevido con un griego y, además, famoso: nadie está a salvo— fruto de la impunidad con la que los ultraderechistas llevan actuando durante años, amparados no solo por la policía sino por la derecha “democrática” en el gobierno. La lista de ejemplos que lo demuestran es larga.
Es ridículo pensar que este gobierno haya descubierto ahora las actividades de AD y que vaya a librar una batalla seria contra ellos. Este es el mismo gobierno que archivó un informe de los servicios secretos (preparado antes de las elecciones de 2012) que vinculaba a dirigentes de Amanecer Dorado, entre ellos al actual diputado Yannis Lagos (y ahora detenido), con el tráfico de mujeres, la prostitución y la tenencia ilegal de armas, según publicó el diario Ta Nea el 1 de octubre. El ministro de Orden Público, Nikos Dendias, tenía conocimiento de ello pero decidió no actuar. Este mismo ministro es el artífice de la operación “Zeus hospitalario”, consistente en realizar redadas para limpiar las ciudades de inmigrantes. Y es el mismo que amenazó con acciones legales (que nunca se hicieron efectivas) al periódico británico The Guardian por publicar un reportaje sobre abusos policiales y la complicidad entre la formación ultraderechista AD y miembros de las fuerzas de seguridad. Uno de los principales asesores de Samaras, Failos Kranidiotis, días después del asesinato escribía en su Facebook, lo que realmente piensan: “No puedo condenar a patriotas y nacionalistas. Guardo mis ‘balas’ para mis adversarios de verdad”. En diciembre pasado, en pleno ascenso de las agresiones fascistas escribía en su Twitter que estas “solo existen en la imaginación y la propaganda idiota de los periodistas progresistas”. Por si no queda claro de qué estamos hablando: un candidato por ND a las últimas elecciones se encargará de la defensa de uno de los diputados nazis detenidos. Es de sobra conocido que miembros de Nueva Democracia hablan sobre Amanecer Dorado como de una “organización hermana”, sobre todo pensando en posibles alianzas electorales en un contexto en el que el PASOK puede desaparecer del parlamento y necesitarían un nuevo aliado. Por último, fue Nueva Democracia quien el pasado mes de junio impidió la presentación de un proyecto de ley antirracista que pretendía endurecer las penas por odio racial y atacaba la financiación pública de los partidos con condenados por estos delitos, que impulsó el entonces ministro de Justicia, Antonis Rupakiotis, de Izquierda Democrática (Dimar).
La lucha contra las bandas fascistas no se puede dejar en manos de la derecha mal disfrazada de demócrata y de un estado infectado hasta la médula de fascistas. De hecho, Amanecer Dorado sigue estando presente en el parlamento griego y no ha sido ilegalizada, sus sedes siguen abiertas. Como ocurrió en los años treinta, el Estado capitalista, protege, financia y arma a estas organizaciones. Lo hacen de forma legal e ilegal. La clase obrera, sus sindicatos y sus partidos, son los que deben encabezar el combate contra estos elementos, a través de comités de autodefensa que se deben crear en las fábricas y barrios. La experiencia de Grecia demuestra que el derrocamiento del gobierno burgués de Samaras y la elección de un gobierno de izquierdas (Syriza y KKE) con un programa verdaderamente socialista es un objetivo fundamental no sólo para detener la catástrofe social y económica impuesta por la Troika sino para preservar los derechos democráticos más elementales.

1. El asesinato de P. Fryssas coincidía con una importante huelga general de 48 horas (17 y 18 de septiembre) en el sector público contra los nuevos recortes del gobierno (creación de una “reserva laboral” que significará el despido de miles de empleados públicos, el cobro el 75% de su salario durante ocho meses y si no son recolocados la pérdida de su condición de funcionario) y la llegada de la troika al país con nuevas exigencias (entre ellas reducir el salario mínimo, facilitar los despidos colectivos, recortar hasta un 30% las pensiones).
2. Entre ellos su líder, N. Mijaloliakos (en cuya vivienda encontraron armas de fuego sin licencia y 43.100 euros en efectivo); su número dos, Jristos Pappás, (en su casa había armas, propaganda nazi, una bandera franquista española, etc.); el portavoz de AD, Ilias Kasidiaris, o el diputado Ilias Panayiotaros, tristemente famoso por pegar en un debate televisivo a una diputada del KKE.

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