Mayoría absoluta de Izquierda Unida en Villaverde del Río (Sevilla). Entrevista a Santiago Jiménez, alcalde de Villaverde del Río (Sevilla) por Izquierda Unida

"La democracia asamblearia, obrera, es el método que venimos utilizando y desarrollando desde hace años en las movilizaciones vecinales, obreras y estudiantiles y es el método que queremost trasladar al Ayuntamiento"

El Militante.— La victoria de IU por mayoría absoluta en Villaverde del Río es algo más que una victoria de la izquierda, es también un triunfo de una posición genuinamente anticapitalista. ¿Puedes explicarnos los puntos centrales de vuestra alternativa electoral?
Santiago Jiménez.— Sin duda, los ejes fundamentales de la campaña electoral han sido las propuestas relacionadas con la creación de empleo, el reparto del trabajo entre los desempleados y el derecho de todos los jóvenes y los trabajadores a disfrutar de una vivienda digna. Sobre estas cuestiones planteamos nuestras iniciativas más audaces y revolucionarias, como la expropiación de un bloque de 58 viviendas que se encuentra en estructura y paralizado. Bajo control público pretendemos terminarlo contratando a los obreros del pueblo de las distintas especialidades de la construcción, organizados en asambleas de desempleados donde se repartan los turnos de trabajo y se vele por la correcta ejecución de las obras. La finalización satisfactoria del proyecto permitirá ofrecer viviendas a precio de costo, con alquileres obreros, a la asamblea de demandantes de vivienda, donde se adjudicarán de forma democrática. Durante toda la campaña, los representantes del PSOE, que no han sido capaces de promover una sola vivienda de VPO en ocho años, han tachado de ilusorias y utópicas estas ideas. Pero la mayoría de la población, harta de promesas “realistas” incumplidas, han acogido con esperanza unas medidas encaminadas a defender sus derechos más básicos. Hemos explicado pacientemente en nuestras publicaciones y en los mítines éstas y otras propuestas semejantes. Unos discursos que conectaban con la práctica, con la experiencia de centenares de trabajadores y jóvenes que han venido participando en todas las luchas vecinales y en todos los movimientos asamblearios que hemos promovido en defensa de planes de empleo para los parados y viviendas baratas para las familias trabajadoras. Nuestras palabras caían en un terreno abonado por años de trabajo al servicio de los trabajadores. Esta es la sencilla razón por la que la abrumadora mayoría del pueblo ha confiado en un programa revolucionario.
EM.— Tenemos entendido que los dirigentes del PSOE han explicando que si IU ganaba los empresarios se irían del pueblo asustados por vuestro programa radical, e incluso que estaban en riesgo los servicios sociales municipales, ¿cómo habéis respondido?
SJ.— Todo el mundo sabe en Villaverde que IU es el referente de los trabajadores. Hemos intervenido en infinidad de conflictos laborales y salariales, siempre en defensa de los trabajadores y sus reivindicaciones frente a los despidos patronales, los incumplimientos de convenio, o como en el caso de las campañas agrícolas, contra la explotación a la que las empresas intermediarias someten a los jornaleros. Es evidente que, debido a esta orientación, muchas empresas con trabajadores a su cargo nos miran con hostilidad. Pero nosotros no tenemos ningún problema con las actividades empresariales del pueblo, o la implantación de nuevas empresas. Lo que denunciamos y sobre lo que mantenemos una postura inflexible es frente a los abusos por parte de los empresarios, y en especial sobre los tratos de favor, el tráfico de influencias y los privilegios de los que gozan muchas empresas en los ayuntamientos para desarrollar sus negocios o apropiarse de los recursos públicos.
Precisamente, la privatización de servicios sociales públicos impulsada por el gobierno municipal PP-PSOE, como el servicio de Atención a la Dependencia, ha sido el detonante de la campaña de calumnias y falsificaciones que hemos sufrido desde que mostramos nuestra negativa a aceptar la conversión de este servicio público en un lucrativo negocio y nuestra intención de gestionarlo directamente desde el ayuntamiento. Rehuyendo el debate honesto que poníamos sobre la mesa, los representantes de la empresa y los dirigentes del PSOE, extendieron entre las más de cuarenta trabajadoras todo tipo de bulos, como que pretendíamos echarlas, una vez asumido el servicio por la administración, o que el ayuntamiento no tendría dinero para pagarles, cuando todo el dinero que maneja la empresa proviene de fondos públicos entregados por la administración municipal. La campaña del miedo y la manipulación alcanzó tal envergadura que también llegó a los domicilios de los usuarios, personas mayores a los que se les aseguraba que si IU entraba en el gobierno ¡acabaría con la Ley de la Dependencia!
A pesar de la crudeza de esta batalla y del daño electoral que podía suponernos no hemos dado ni un paso atrás en la defensa de uno de los puntos básicos de nuestro programa político. Hemos combatido serenamente las mentiras y hemos explicado con claridad el contenido de nuestra alternativa. Al final, la peor y más sucia campaña emprendida por el capital y sus lacayos en el ayuntamiento no ha podido hacer mella en la autoridad que venimos fraguando desde hace años defendiendo de manera consecuente los derechos de los trabajadores. Una mayoría absoluta inapelable así lo atestigua.

EM.— Vuestro programa, junto a las medidas destinadas a la creación de empleo y mejoras de los servicios sociales, hace especial  hincapié en la necesidad de establecer una democracia real, obrera en vuestras propias palabras, única garantía no sólo para que las decisiones adoptadas reflejen los intereses de la mayoría, sino también para contar con la fuerza suficiente a la hora de ponerlas en práctica…
SJ.— Como decimos en nuestro programa, la democracia asamblearia, obrera, no es una consigna electoral pendiente de comprobación. Estos son los métodos que venimos utilizando y desarrollando desde hace años en las movilizaciones vecinales, obreras y estudiantiles en las que hemos intervenido, y, estos son los métodos que queremos trasladar a la labor que se realiza desde el ayuntamiento.
Así, para llevar a cabo nuestra política, nosotros reclamamos una democracia directa, real y participativa, donde los vecinos de una calle puedan reunirse en asamblea con los representantes del ayuntamiento y decidir sobre el proyecto que se les propone para arreglarla o sobre las necesidades de su barriada. Una vez se ha llegado a un acuerdo, el gobierno municipal lo asume y lo aprueba en el órgano municipal correspondiente.
Efectivamente, esta democracia desde abajo no sólo es la expresión más auténtica y verdadera de los intereses del pueblo sino que al mismo tiempo supone organizar a la población en plataformas democráticas, conscientes y combativas para defender sus derechos ante el propio ayuntamiento y su red de funcionarios, despachos y servicios y para reclamar a las administraciones provinciales, regionales y estatales soluciones a la dramática situación que los efectos de la crisis está produciendo entre las capas más vulnerables de la población. Nuestra tarea es organizar a los jóvenes, a los demandantes de vivienda, a los parados, a los padres de alumnos frente a las necesidades educativas, en asambleas públicas y democráticas, consensuar un programa de reivindicaciones y de acciones que den estabilidad y perspectiva al movimiento y ponernos en marcha. Toda nuestra experiencia demuestra que las familias trabajadoras acogen con normalidad y simpatía estas prácticas que les permiten, no sólo opinar, sino también decidir en cada momento sobre los problemas que les afectan.
EM.— ¿Consideras que esta parte tan destacada de vuestra alternativa política conecta de alguna forma con la del impactante movimiento 15-M, que ha puesto de relieve los límites de la democracia burguesa y ha asumido muchas reivindicaciones anticapitalistas?
SJ.— Desde luego. Este maravilloso movimiento que ha llenado por decenas de miles las plazas de las ciudades y que ha despertado la simpatía y el apoyo de la población, es, ante todo un movimiento asambleario. Es impresionante toda la información que nos llega de los campamentos, el reparto de tareas de suministros, limpieza, alimentación, etc., la responsabilidad y el orden que preside las plazas ocupadas. Por supuesto, el “ágora” de oradores, donde todos pueden proponer propuestas y someterlas a votación y la celebración de asambleas permanentes donde se deciden las cuestiones fundamentales en igualdad de condiciones. Ante la falta de una respuesta y un llamamiento a la lucha por parte de los cauces “oficiales”, ya sean políticos o sindicales, los jóvenes han tomado la iniciativa y se han levantado contra la opresión y la falta de oportunidades que les niega el sistema capitalista y la economía de mercado. La crisis capitalista ha dejado desnuda la farsa y el fraude de la democracia que nos habían vendido, donde los mercados, una minoría de millonarios y especuladores dictan a los gobiernos elegidos por el pueblo lo que tienen que hacer. Esto no es democracia, sino la dictadura más cruda del capital.
EM.— IU ha precisado de la mayoría absoluta para llegar a la alcaldía, puesto que a pesar de haber sido la candidatura más votada en las municipales de 2007 y 2003 no pudo gobernar debido a un pacto PSOE-PP. Los datos muestran que habéis ganado a una parte del electorado del PSOE, evitando que optaran por la abstención. ¿Cómo lo habéis conseguido?
SJ.— La mayoría absoluta ha sido posible gracias a un desplazamiento del voto PSOE hacia nosotros. En realidad, este proceso viene produciéndose desde hace años y va a más en cada cita electoral. Esto no tiene nada de casual, sino que es consecuencia directa de los métodos y la política que llevamos en Villaverde, unos métodos que nos permiten contactar y ganar la confianza del conjunto de la clase obrera y la juventud, que, en Villaverde es mayoritariamente de tendencia socialista. ¿Y cómo hemos demostrado que los comunistas somos también su organización y merecemos su apoyo? Principalmente no con las palabras, sino con los hechos. En primer lugar, la incansable labor sindical y política que desarrollamos desde la oficina de CCOO, abierta a todos los trabajadores del pueblo sin distinción donde ofrecemos cursos de formación, orientación y asesoramiento laboral y sobre todo nuestra intervención en los conflictos laborales y vecinales siempre en defensa de los intereses de los trabajadores.
El complemento a esta política de clase y combativa es nuestra actitud hacia la política de pactos. Mientras los dirigentes del PSOE traicionaban a su electorado y se echaban en brazos del PP para conseguir el sillón municipal, nosotros hemos mantenido firme y levantada la bandera de la izquierda negándonos a ningún tipo de acuerdo con la derecha. Nuestra coherencia en este campo ha sido determinante en la conciencia de muchas familias que habitualmente votan socialista para cerrar el paso a la derecha. A diferencia del resto del Estado, en Villaverde, el voto útil de la izquierda es IU.
Al mismo tiempo, y a pesar de la arrogancia y el desprecio con que nos han tratado los representantes del PSOE, siempre hemos mantenido un mensaje fraternal hacia los socialistas, llamando a la unidad de la izquierda, a un gobierno de coalición IU-PSOE, con un programa de izquierdas que responda a las necesidades principales de la población. Estos son los métodos que nos han permitidos atraer el voto de la base social del PSOE y ganar la mayoría absoluta.
EM.— Has insistido una y otra vez en que las elecciones no se ganan en los quince días de la campaña electoral. Destacas como es necesario un trabajo cotidiano, en el día a día, participando y dirigiendo las luchas obreras en vuestra localidad. ¿Puedes darnos algunos ejemplos?
SJ.— Siempre insistimos en que la campaña electoral es la continuación del trabajo que realizamos durante todo el año, aunque de forma más concentrada. Es patético ver el afán de todos los alcaldes y los políticos en general por iniciar o acabar las obras deprisa y corriendo a última hora. Lo que valora el ciudadano no son estos golpes de efecto sino la atención y el trabajo día a día, especialmente si esta dedicación está orientada para ayudarles a solucionar sus problemas. Como ejemplo de las prioridades que tenemos en IU, simplemente mencionaremos que en plena campaña electoral, en el fragor de la batalla electoral, hemos organizado y ofrecido nuestra sede a más de 120 trabajadoras para que pudieran realizar por turnos los cursos de manipulación de alimentos que les exigían para poder entrar a trabajar en la fábrica, en la campaña del melocotón. Mientras trasladábamos nuestras propias actividades fuera de la sede, las trabajadoras pudieron sacar su carné oficial de manipulación de alimentos completamente gratuito. ¡No existe mejor campaña electoral que ésta!
EM.— A la vez que candidato a alcalde de IU eres también dirigente de CCOO, posición desde la que te has opuesto públicamente a la política de pacto social practicada por la cúpula de UGT y CCOO, llamando a organizar dentro de los sindicatos un corriente de izquierdas. ¿Cuáles son las tareas que debemos impulsar en los sindicatos de clase? ¿Qué deberían hacer IU y el PCE en este sentido?
SJ.— Las tareas están muy claras. Por si alguien tenía alguna duda, la movilización de los jóvenes ha reforzado la idea de que hay que salir a la calle y de paso ha dejado en evidencia la actitud de las direcciones sindicales de CCOO y UGT que siempre están dispuestos a ofrecer concesiones sin luchar. El malestar y la falta de perspectivas es una realidad que alcanza ya a una mayoría de la sociedad. El movimiento del 15-M es una expresión de este descontento, pero podemos encontrar ejemplos de trabajadores en lucha por sus derechos por toda la geografía española. Es hora de unificar estos movimientos, de darles una dirección democrática y un programa de reivindicaciones de clase. Las organizaciones históricas de los trabajadores están creadas. Podemos cambiar su dirección y su política capituladora llamando a la organización de una corriente de izquierdas en su seno, que rompa con los pactos burocráticos por arriba, con un verdadero programa de lucha y revolucionario que atraiga y agrupe a los trabajadores más combativos. Dentro de CCOO el sector crítico puede jugar este papel, a cambio de abandonar el seguidismo que en la práctica tiene hacia la política sindical oficialista.
Precisamente esta es una labor estratégica hacia la que los compañeros de IU y del PCE deberían estar orientando su trabajo, como la mejor forma de conectar con el movimiento vivo de los trabajadores y los jóvenes y recuperar la autoridad entre la población. Desde la alcaldía de Villaverde y el sindicato local de CCOO no regatearemos esfuerzos en esta dirección.
EM.— Todos los puntos a los que anteriormente has hecho referencia, ¿son la clave para comprender por qué IU obtiene en Villaverde unos resultados que contrastan con el retroceso en Sevilla y Córdoba?
SJ.- Desde nuestro punto de vista, sí. No pretendemos dar lecciones a nadie, pero es necesario valorar la corrección y el acierto de las políticas en función de sus resultados. Sevilla y Córdoba son dos ciudades con una histórica tradición de izquierdas y comunista y en ambas ciudades IU gobernaba en coalición con el PSOE. Las elecciones han dado sendas mayorías absolutas al PP. Especialmente en Córdoba, la política que nuestros compañeros han realizado giraba en torno a las instituciones en lugar de apoyarse en la calle y en ningún momento han rebasado los límites impuestos por los intereses del mercado y el capital, unos intereses que son incompatibles con las necesidades de las familias trabajadoras. La crisis económica, lo que está poniendo de relieve a cada paso es que estas políticas reformistas, por muy honestas y bienintencionadas que sean, no sirven. Por el contrario, en Villaverde, la política revolucionaria que defendemos y cuyas claves han quedado definidas a lo largo de la entrevista ha cosechado un éxito incuestionable.
EM.— Te defines como marxista y revolucionario, siendo también un destacado colaborador de El Militante, ¿Cuál es el papel de las ideas y los métodos del marxismo revolucionario en nuestras organizaciones tradicionales?
SJ.— Es necesario comprender que la práctica política necesita una guía teórica contrastada y aquilatada por la experiencia de generaciones de revolucionarios y luchadores. El marxismo recoge y sintetiza este bagaje teórico representando una de las aportaciones más extraordinarias del pensamiento a la historia de la humanidad. Por encima de cualquier otra cosa, el marxismo revolucionario es una guía para la acción, para analizar una realidad cambiante, para orientarse e intervenir correctamente en los acontecimientos. Estos métodos y estas ideas están vivos en Villaverde, en IU y CCOO y son las que nos han llevado a un triunfo arrollador en las pasadas elecciones municipales.

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